Centro de Interpretación del Acueducto Romano de Albarracín


La Diputación de Teruel va a construir un centro de interpretación sobre el acueducto romano de Cella a Albarracín, una de las obras de ingeniería más interesantes que existen en España. El edificio se ubicará en Gea de Albarracín (a 30 km de Noguera) y permitirá la divulgación y revalorización de este patrimonio.

Se ha elegido la localidad de Gea de Albarracín para ubicar este espacio museístico “porque la situación del núcleo de población de Gea se encuentra prácticamente en la mitad del recorrido del acueducto de 24 kilómetros” y también “porque esos dos parajes importantes de la obra están al lado de Gea”.

Este acueducto, que fue construido para abastecer a la ciudad romana que hay bajo la actual Cella, tiene una longitud estimada de 25 kilómetros y discurre por galerías excavadas en la roca, tramos subterráneos y una parte del trazado final al aire libre. Este proyecto de musealización del acueducto tiene su origen en trabajos desarrollados por el Museo Provincial de Teruel desde 1997 con excavaciones arqueológicas en distintos puntos, así como en la plaza Mayor de Cella, que sacó a la luz un depósito de agua.

*Maqueta del Centro de Interpretación que será ubicado en Cella (30 minutos de Noguera).

El trazado del acueducto ya es visitable desde el año pasado. El camino completo es de 25 km pero se puede hacer en tramos si no tienes tanto aguante. El más interesante es el que arranca en la carretera de Albarracín a Gea equidistante entre ambas poblaciones (ver fotos).

Sobre el acueducto de Cella que se ve excavado en la roca, en la carretera que va de Gea a Albarracín, hay una leyenda que cuenta lo siguiente:

El rey moro de Albarracín tenia un hijo llamado Abu Meruán, el cual estaba muy enamorado de Zaida, la hija del emir y señor de Cella. El padre de Zaida no estaba dispuesto a que los amores de ambos jóvenes se llevasen a término, pero tampoco quería disgustar a su hija. Así que le propuso una prueba a su futuro yerno: antes de cinco años debería llevar las aguas de Albarracín a Cella.
Aunque al enamorado le pareció imposible tal prueba, se puso a trabajar y a perforar las rocas con miles de hombres. Pocos días antes de cumplirse el plazo fijado de cinco años, las aguas regaban ya los campos de Cella. Abu Meruán, por fin, consiguió a su prometida.

El acueducto construido había sido realizado gracias al amor surgido entre los dos jóvenes. Hoy, al cabo de muchos años, junto al castillo de Santa Croche, que se alza en un peñasco al borde del río Guadalaviar, en el camino que conduce de Gea a Albarracín, podemos contemplar una roca con múltiples aberturas. Es la Piedra Horadada, resto y testigo de otras muchas que sirvieron para canalizar las aguas milagrosas del río Guadalaviar hasta Cella y fecundar los campos.

Fotografías de: Drakis

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