La historia de la Cruz del Tío Blanquilla.


Historia de un crimen cometido por un pastor de Noguera de un carbonero acaecido en La Garganta a principios del siglo XX.

Texto (transcrito y resumido) y dibujo de Agustín Yuste Giménez.

“Según me contaba mi abuelo Agustín Yuste (El Cortante), la historia de la Cruz Blanquilla que había en un pino en el camino antes de llegar a la Garganta, fue una tragedia para las 4 familias que entonces vivían todo el año en la Garganta.

Fue por un cordero que le faltaba al Tío Cabero (el Caracol) que pacía debajo de la Peña Blanca, en la Peña Roya. Por la mañana, fue a ver a los otros pastores a preguntar si su cordero se habla juntado con sus ganados. Visitó a los Roquitos Pascual, a los Cortantes Yuste, al Tío Pelele Polo y al Tío Pelicana Molada y ninguno lo había visto. Llegó a pensar que quizás se lo había comido una zorra pero antes de abandonar la búsqueda, se fue a ver a los dos hermanos Blanquilla que vivían y trabajaban haciendo carbón vegetal en La Garganta. Tenían una choza muy bien hecha para la lluvia y no tener frío la noche. Cual no fue su sorpresa que apenas entró en la choza abandonada, vio la mitad del cordero y también descubrió la piel cordero enterrada en los alrededores.

Volvió a su casa y le dijo a su familia lo que vio. Al otro día, el Tío Cavero se fue a ver a los carboneros con la escopeta al hombro bien decidido a darlos una lección casi de un modo colérico. Los hermanos estaban amontonando los cándalos en la carbonera y cuando se dieron cuenta del peligro se escaparon corriendo uno por cada lado. Uno se subió a un pino que hacia más de 30 metros de alto y el otro se fue hacia el río y allí, en el camino, cuando estaba más cerca el Caracol disparó la escopeta y lo mató cerca de un pino sin mediar disputa alguna.

Donde ocurrieron los hechos, había un pino con el dibujo de una cruz llena de resina amarilla que ha durí más de 70 años hasta que fue gordo y lo tiraron en una corta.

El Tío Cabero en el fondo hubiera querido tener una discusión y arreglarse a las buenas a su conveniencia cuando vendiesen el carbón les hubiera pagado el cordero ya que eran unos desgraciados pasando muchas miserias. Pero al escaparse en un momento de cólera disparó su trabuco.

En la Garganta fue la consternación entre las 4 familias y le aconsejaron que se entregara primeramente al Alcalde y al juez de Noguera los cuales avisaron a Albarracín y la Guardia Civil vino a buscarlo.

Al rendirse sin condiciones, a su llegada a Albarracín en los interrogatorios se dieron cuenta que era un crimen absurdo y mal venido por un pequeño robo cometido y los Blanquillas eran culpables de tal delito.

Luego le trasladaron a Teruel encarcelado y juzgado a lo 3 meses en dicho tribunal, en una audiencia de un corto recordatorio ya que su hermano Blanquilla reconoció el robo del cordero. El testimonio convenció al Tribunal y le concedió las circunstancias atenuantes y el Tío Cabero fue puesto en libertad.

El Tío Cabero volvió a la Garganta pero se sentía triste y con pena por lo sucedido. Es así que decidió marcharse del pueblo y se alistó de coluntario al cuerpo de Guardía Civil para 5 años como desahogo. Fue destinado a Valencia como guardia costero para vigilar muchos kilómetros de playa. Al menos tenia la paz y el plato de carne de la guarnición.

Volvió a su Noguera a su Garganta; a su llegada, fue bien acogida y calurosa ya que si fue afanado no fue su culpa fue involuntariamente….”

Fuente: “Los Carboneros de Blanquillas”, Agustín Yuste Giménez, Imprimerie Siciliano, Diciembre 2003.
Fotografía: Cruz de las Almas de J Ebolufer (Panoramio)

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