La leyenda del cordero


Otra leyenda centenaria de Noguera que contaban nuestros abuelitos con intenciones moralizantes: “La ocasión hace al ladrón” y “Al que roba, Dios lo castiga” (Refranero popular)

Estaba anocheciendo, cuando un labrador de Noguera, que había estado todo el día trabajando en la Huerta, volvía a casa.

Bajaba por la cuesta de la Dominguera y oyó valar a un cordero. Buscó para ver de donde salían los validos, y encontró un cordero, miró alrededor y no vio ninguna oveja ni pastor, así que pensó que el cordero se había extraviado.

Con el hambre que había en aquella época, sería sobre 1940, el labrador pensó que tendría comida para su familia para unos cuantos días. Así que cogió el cordero se lo puso sobre los hombros y siguió bajando la Dominguera.

A mitad de la cuesta, el cordero se meó, el labrador enfadado, volvió la cabeza y dijo:

“Mecago en Sandios, te has meado”

A lo que el cordero contestó:

“¿Qué? ¡Calienta, calienta! ¿Eh?”

Fue tal el susto que se llevó el labrador, que soltó el cordero, bajo corriendo la Dominguera y cuando llegó a su casa se lo contó a su mujer, que le dijo que había oído que andaban otras vez las brujas por el pueblo.

Al labrador le costo una enfermedad y cada vez que volvía a bajar por la Dominguera, procuraba hacerlo deprisa y desde luego no volvió a coger un cordero en su vida.

Esta historia me la contó mi abuela Miguela Polo hace unos 40 años.
Pilar Molada

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