Las formas del relieve de la Sierra de Albarracín

La sierra de Albarracín se distingue por su gran diversidad geológica
Cuencas y cañones fluviales, parameras,  serranías, lagunas, cascadas, campos de dolinas, poljes, ríos de piedra (borrocales), cráteres volcánicos, formaciones de piedra arenisca, caliza, siliceas, pizarra, etc. y todo ello en un espacio relativamente reducido de 1.414 km2 (10% de la superficie de Teruel y 3% de la de Aragón). CECAL ha editado recientemente un libro titulado “Las formas del relieve de la Sierra de Albarracín” en el que varios especialistas tratan el tema en profundidad. Reproducimos a continuación su introducción.

Las Serranías de Albarracín están situadas en el extremo suroccidental de la provincia de Teruel, manteniendo su continuidad topográfica por la Serranía de Cuenca. Dos importantes fosas tectónicas: la de Alfambra-Teruel, al Este, y la del Jiloca, al Norte, delimitan perfectamente el marco geológico de esta unidad de relieve.
Topográficamente destaca el macizo montañoso del Tremedal, que alcanza los 1921 m en la cumbre del Caimodorro, así como el conjunto de serranías meridionales (San Juan, Javalón, etc), que superan los 1800 m. Uno de los rasgos más característicos de la Sierra es la continua presencia de zonas amesetadas o parameras, resultantes de procesos de aplanamiento y erosión neógenos, por encima de los 1500-1600 m, que le dan cierta apariencia de planitud. Pero ésta se pierde cuando nos aproximamos a las profundas incisiones generadas por los ríos que surcan los materiales resistentes de la sierra, formando cañones espectaculares, como los del Guadalaviar, los del río de la Fuente del Berro o del río Garganta. No en vano estamos hablando de una de las divisorias de aguas más importantes de la Península Ibérica, ya que de la Sierra parten ríos hacia el mar Mediterráneo: Cabriel, Júcar, Ebrón y Guadalaviar o Turia; otros lo hacen hacia la cuenca del Ebro, como los afluentes del Jiloca, y otros, finalmente, lo hacen en dirección al Atlántico, como el río Tajo y su afluente el Gallo.

La Sierra constituye uno de los ejemplos más representativos de los paisajes geomorfológicos de la Cordillera Ibérica, tanto en los aspectos de geomorfología litoestructural como en los registros de su evolución morfoclimática. La abundancia de formaciones calcáreas, especialmente del Jurásico y Cretácico superior, ha permitido que las serranías tengan como característica especial su geomorfología kárstica. Las formas generadas por la disolución y precipitación de los carbonatos son siempre de una gran riqueza paisajística, aunque en la Sierra de Albarracín adquiere un rango especial por la espectacularidad de sus campos de dolinas, la grandiosidad de los poljes, la profundidad de sus cañones fluviokársticos y la riqueza de sus formaciones tobáceas, unidas en muchos casos a cascadas de gran belleza, como la de Calomarde o la del Molino de San Pedro.

Por otra parte, los macizos paleozoicos de San Ginés, Tremedal, Carbonera y Collado de la Plata, que forman el eje central de la Sierra de Albarracín, poblados por densos pinares, han producido a lo largo del Cuaternario acumulaciones de bloques de cuarcita, en condiciones climáticas frías, que actualmente constituyen unos de los mejores ejemplos de formas periglaciares de la montaña mediterránea, con sus ríos y laderas de bloques. Bordeando estos antiguos macizos, las areniscas del Rodeno completan el modelado de rocas silíceas, con macro y micromorfologías de gran perfección, en conjuntos paisajísticos excepcionales al llevar añadida la vegetación de Pinus pinaster y pinturas de arte levantino, que son Patrimonio de la Humanidad.
La gran variedad geológica y geomorfológica de la Sierra de Albarracín, junto con su gran patrimonio cultural y monumental, la ha convertido en importante punto de atracción turística, pero también es centro de interés para científicos y estudiosos, tanto a nivel nacional como internacional. La fácil y didáctica exposición de sus formas de relieve y de los afloramientos geológicos en el terreno sirve como lugar de prácticas para diferentes universidades españolas y extranjeras desde los años 1960, cuando ya el excelente trabajo efectuado por el Prof. Oriol Riba dio a conocer los valores geológicos de la Sierra, y desde los años 1970, cuando desde el antiguo Colegio Universitario de Teruel comenzaron las primeras investigaciones geomorfológicas, que permitieron ya en 1990 servir de escaparate para la realización de la salida de campo de la 1ª Reunión Nacional de Geomorfología o la celebración en Albarracín de la V Reunión Nacional de la Internacional Permafrost Association en 1999. Pero aún más destacada es la labor de formación de geólogos y geógrafos aportada por los cursos de Geología Práctica de Teruel y los Cursos de Geografía Física, cuyas actividades se han centrado total o parcialmente en esta Sierra.

AUDIOVISUALES CON ABUNDANTE INFORMACIÓN GEOLÓGICA DE LA SIERRA DE ALBARRACÍN

 Referencia

(1) J. L. Peña, M. Sánchez, M. V. Lozano, Las formas del relieve de la Sierra de Albarracín, Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL), 2010, pags. 9-10. (Enlace a la ficha del libro)

Portada del libro

El libro se puede obtener haciéndose socio de CECAL. Vea más información para hacerse socio en este enlace

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